Preguntas más frecuentes
1. ¿Por qué entrar en la Masonería?
Los Masones son hombres y mujeres de buena voluntad que buscan mejorarse espiritual y moralmente. Entrar en la Masonería es aceptar el reto de buscar la verdad y llegar a un mejor conocimiento de si-mismo y de los otros. Es el deseo de participar de una fraternidad y una ética rigurosa en torno a su lema “libertad, igualdad, fraternidad “ cuya finalidad es la realización ética y espiritual del hombre.
2. ¿Es la Masonería una religión?
La Masonería no es una religión o la síntesis de varias, ni tampoco es anti-religiosa (link: M.: y Religión). Los Masones rechazan los dogmas pero aceptan en su seno los creyentes de cualquier confesión y respetan igualmente a todos, creyentes, agnósticos y ateos. Maxime para la Masonería liberal que pretende a la total y absoluta libertad de pensamiento, descarta toda referencia religiosa y considera que la creencia es un tema personal propio de cada uno que en ningún caso debe interferir con los objetivos de libertad de conciencia y libre albedrío de la Masonería.
3.¿Es posible ser Masón y Católico?
Es una cuestión recurrente para todos los católicos, seducidos por los valores filosóficos, filantrópicos y sociales de la Masonería, pero inquietos de las críticas y acusaciones reiterativas del Vaticano en contra de la Masonería. El padre jesuita Jose Antonio Ferrer Benimeli ha escrito libros que son referencia absoluta en esta materia (ver “Los archivos secretos del Vaticano" o "La Masonería") que explican claramente tal desencuentro persistente y paradójico.
4. ¿Es la Masonería una secta?
Es una extravagancia propagada hasta saciedad: ¡por ser inicíatica, la F.:M.: habría de ser forzosamente una secta! Lo que representa un contrasentido absoluto por dos razones tan evidentes una como otra: la primera regla de la Masonería es la libertad, por lo cual es difícil entrar en la Masonería pero es muy fácil salir de ella. Basta con no asistir a las reuniones, no pagar sus cuotas y nada más. Es una decisión personal que nadie puede o debe cuestionar. La segunda razón es filosófica: la Masonería prohíbe aceptar cualquier dogma, cuando la base misma de cualquier secta es una serie de afirmaciones elevadas a la categoría de dogmas y verdades incuestionables.