A diferencia de muchos otros ritos masónicos, el rito francés ignora:
- El pensamiento religioso al no contener nada ni de sagrado, ni oración, ni ningún acto este carácter religioso. No es antirreligioso sino sencillamente a-religioso, respetando plenamente la libertad de creencias de cada uno
- El pensamiento esotérico, porque considera que cualquier pensamiento esotérico va en contra del universalismo de la francmasonería
- El pensamiento místico, al poner el hombre en el centro de sus preocupaciones, sin nada místico ni de divino: se apoya en la idea de un proyecto de construcción personal.
- El pensamiento mágico y/o ocultista, descartando por principio esas aberraciones (teúrgia, alquimia, magia) y demás elementos irracionales que florecieron en el siglo XVIII.
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II - Un poco de historia
Rito Francés, denominado también Rito Moderno o Rito de Fundación:
La original falta de distinción entre el hecho histórico y lo legendario plasmada en los primeros documentos masónicos ha permanecido vigente para muchos francmasones a pesar del paso de los siglos, aunque lo realmente sorprendente, es la resistencia, el rechazo y la reacción de sectores que se dicen en “busca de la verdad” pero atrincherados en la obscuridad de lo intangible e irracional. Gran parte de esta “culpa” la tuvo sin duda el propio Anderson al intentar “legitimar” la nueva estructura obediencial en las Constituciones de 1723 con una Historia de la Francmasonería que se remonta desde Adán hasta dicha fecha de principios del Siglo XVIII.
La Francmasonería, nuestra francmasonería, es una Orden iniciática tradicional y simbólica que tan solo es una heredera indirecta de aquellos constructores de catedrales. La Francmasonería contemporánea nace a finales del siglo XVII y principios del XVIII alrededor de la Royal Society en un país que salió de horribles guerras de religiones entre católicos y anglicanos. Estos hombres de ciencias e ilustrados que no quieren renunciar a sus aspiraciones espirituales, se inspiran en los ritos y símbolos de estos constructores de catedrales de quienes no son herederos directos, creando una francmasonería especulativa moderna fundamentada en unos mitos importados a tal efecto.