Una laicidad bien entendida garantiza la enseñanza y difusión de unos grandes valores:
· la libertad de pensamiento y de elección con independencia de toda referencia a dogmas, a conceptos políticos partidistas o textos sagrados.
· la libertad de conciencia,
· la tolerancia y el respeto a los demás.
· la neutralidad de la administración al servicio de todos en igualdad de consideraciones.
Valores que son la base de una sociedad en la cual se acepta y respeta la diversidad, donde se prima la solidaridad y donde se promueve el espíritu democrático. Valores que son la base de la filosofía y moral masónica.
"El drama de los hombres es que siendo libres, no lo saben" Amicus (JM Chartier)
El ideal laico abarca todos los aspectos de la vida y tiende a:
· Construir una sociedad más justa y racional, cuyo Estado y representantes sean total y absolutamente neutrales frente a posibles interferencias tanto religiosas como políticas en los criterios administrativos y de aplicación de las leyes y normas
· Favorecer una sociedad liberada de toda sujeción a dogmas y doctrinas religiosas que han condicionado y condicionan tanto los actos de la vida cotidiana (matrimonios, funerales) como la ética y normas que rigen la sociedad (planificación familiar, eutanasia, investigaciones genéticas, interrupción del embarazo, etc.).