LIBERTAD
Libertad. Primera palabra del lema masónico. Para la Francmasonería, la libertad y su corolario, el libre albedrío, son la expresión de una necesidad intrínseca y de una exigencia permanente y absoluta, producto directo del método simbólico propuesto por la Francmasonería a sus miembros. La libertad masónica está basada sobre una moral y una ética del comportamiento humano a las cuales cualquier hombre o mujer libre se puede adherir sin renunciar a nada: la adhesión no es un reclutamiento, no exige ninguna obligación contraria a sus ideales, no perjudica a la libertad de ninguno, respeta su independencia, sus convicciones, su libre albedrío. Los métodos de trabajo de la masonería, la serenidad de sus reuniones, sus tradiciones y ritos libremente aceptados, sus símbolos libremente interpretados, la total libertad de expresión en la tolerancia y fraternidad, el proceso iniciático de perfeccionamiento y emancipación de los individuos para hacerse masones libres en logias libres, todo eso permite sentirse en la francmasonería hombre y mujer plenamente libres y, como tal, capaces de aceptar y no sufrir la disciplina y el ritual masónico.
El sentido de libertad, siendo masónico por ontología propia, condiciona por eso mismo un verdadero humanismo masónico, que obliga a los masones a una triple responsabilidad:
Personal por el ejercicio necesario de su pleno libre albedrío, combinando conciencia y razón con un solo objetivo: “sed vosotros mismos, llegad a ser vuestra libertad”
Ética ya que la francmasonería tiene la capacidad única de integrar libertad religiosa y libertad de conciencia en una reflexión intelectual en busca de la verdad personal propia de cada persona
Ontológica al considerar la libertad como el componente mismo de la condición humana, y el ejercicio de la libertad como una experiencia irrefutable de la vida humana.