GRANDE ORIENTE IBERICO (G.O.I.)
El Grande Oriente Ibérico (G.O.I) es una obediencia mixta, que renace en España en 2001, fecha de su inscripción en el registro del Ministerio del Interior en conformidad con las leyes en vigor. El renacimiento del GOI responde a la necesidad de disponer en España de una estructura y una organización más seria y estricta de la Masonería Liberal, cuyo renacimiento anárquico después del largo invierno franquista requería sanear un funcionamiento criticable hasta en sus principios democráticos. Sus fundadores, después de su separación de la Gran Logia Simbólica española y después de consultar con el Gran Oriente de Francia, han decidido retomar el nombre y espíritu del Grande Oriente Ibérico para dar ese nuevo impulso, estructura y representación a la Masonería liberal y moderna en España.
Este nombre (GOI) fue elegido en recuerdo y reconocimiento del Oriente formado con este mismo nombre a finales del siglo XIX (1876) y en la continuidad del cual deseábamos inscribirnos. Este Oriente contribuyó efectivamente de forma decisiva al desarrollo y a la unificación de la Masonería Liberal en España, además de ser uno de los actores clave en la formación del Gran Oriente Español, nacido de la fusión del Grande Oriente Ibérico con el Gran Oriente Nacional (1893).
Sobre el campo de ruinas de la masonería española dejado por el periodo franquista, el GOI pretende recuperar la herencia espiritual y los principios iniciales, es decir la total libertad de conciencia y la clara voluntad de apertura y de unión de todos los masones. Espíritu de apertura y unión ya manifestado a finales del siglo XIX cuando el GOI privilegió la unión y fusión, tanto con otras Obediencias españolas como con los Hermanos portugueses. Este espíritu nos pareció un punto de anclaje de máximo valor simbólico.
Características del G.O.I.
El GOI es una Obediencia libre y soberana, arraigada en la Masonería liberal, cuyo lema es "Libertad, Igualdad, Fraternidad".
El GOI no admite ningún dogma y defiende los valores adogmáticos y del libre examen, dejando al dominio individual y personal la interpretación de los signos.
El GOI no practica discriminación alguna en base a creencias religiosas o políticas, o por razones de sexo o raza, y considera que la diversidad de las culturas y de las opiniones es fuente de enriquecimiento.